Entre naranjos y aromas: una mañana en Huerto Ribera

Mayo 2025 - 6 minutos

El pasado sábado 26 de abril disfrutamos de una jornada muy especial en Huerto Ribera, en Carcaixent (Valencia) en pleno corazón de la Ribera Alta. Fue una mañana de sol, aromas frescos y sabores intensos que nos permitió conectar con la tierra, la tradición agrícola valenciana y los pequeños placeres que ofrece un paisaje lleno de historia y vida.

Al comenzar la visita, fuimos recibidos por Vicente, nuestro guía, quien nos acompañó en un paseo envolvente por los amplios jardines del huerto. A través de sus explicaciones —llenas de anécdotas— descubrimos la historia centenaria de Huerto Ribera y la gran variedad de árboles que lo habitan: desde cítricos tradicionales como naranjas, limones, mandarinos o pomelos, hasta especies más exóticas como la mano de Buda. Tampoco faltaban los kumquats y curiosidades como las plataneras, que nos sorprendieron gratamente.

Paseábamos entre los árboles con total libertad, respirando aire puro y recogiendo frutos directamente del árbol para degustarlos en el momento. Fue así como descubrimos una variedad que nos fascinó: la naranja sanguina, cuya pulpa de color rojo intenso no solo resulta visualmente llamativa, sino también deliciosa y sorprendente.

Tras el paseo entre frutales, nos dirigimos al almacén, donde pudimos observar de cerca el proceso de selección y clasificación de las naranjas. A través de una combinación de tradición y tecnología, los frutos se clasifican según su peso y se preparan para ser empaquetados en cajas que van directamente del huerto a tu casa. Un producto totalmente fresco.

En el recorrido también descubrimos uno de los frutos más originales del huerto: el caviar cítrico. Su nombre no es casual: al abrirlo, su pulpa se presenta en forma de pequeñas esferas que estallan en la boca, liberando un jugo ácido y fresco, sorprendentemente delicioso.

Otra delicia que probamos fue el kumquat, un pequeño cítrico que se come entero, con piel incluida. Lo interesante es que su cáscara es dulce, mientras que el interior tiene un sabor ácido, creando un contraste inesperado pero muy agradable. Una joya para los amantes de los sabores diferentes.

El paseo culminó en el antiguo pozo de agua, un rincón lleno de historia. Con su motor a vapor aún visible, el pozo impresiona tanto por su profundidad como por la importancia que tuvo -y sigue teniendo- en el funcionamiento del huerto.

También entramos en la tienda del huerto, donde nos recibieron con un vaso de zumo de naranja recién exprimido. Su sabor, intenso y natural, acompañado por las vistas a los naranjos, resumía a la perfección todo lo vivido esa mañana. En el interior, pudimos degustar una selección de productos locales: mermeladas caseras, miel de azahar, licores valencianos, entre otros. Todo elaborado con mimo, tradición y un sabor auténtico. Además, la posibilidad de probar antes de comprar convierte la visita en una experiencia sensorial completa.

Y para terminar la jornada con un toque muy especial, participamos en el taller de vermouth, donde Teresa nos ofreció una pequeña cata de tres vermouths diferentes. Además, nos explicó cómo combinar diversas especias para personalizar nuestra bebida. Si queríamos darle un toque más cítrico o naranjado, podíamos hacerlo añadiendo ingredientes como piel de naranja, canela o clavo. Una actividad original, divertida y perfecta para cerrar la visita con buen sabor de boca.

Una escapada que alimenta cuerpo y alma

Visitar Huerto Ribera no es solo pasear entre árboles frutales: es viajar por la historia de la agricultura valenciana, tocar la tierra, respirar azahar y saborear la naturaleza en su forma más pura. Una experiencia ideal para desconectar del ritmo diario y reconectar con lo auténtico.

Si buscas una escapada de interior que combine cultura, tradición y sostenibilidad, en Temps de Interior tienes una gran variedad de experiencias que te están esperando. Porque a veces, las mejores aventuras están mucho más cerca de lo que imaginamos.

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